Todo depende de dónde pongas la ilusión. No necesitas saber
más, es más, te invito a que no sigas leyendo. Todo lo que continúa será para
rellenar un espacio en blanco, pura paja. O peor aún, para justificar mi
primera afirmación.
Todo depende de tus fuerzas, de tus ganas, de tu sudor y tus
lágrimas. Y perdonadme si suena prepotente, pero a mí me gusta sufrir si es
para ganar. Si, es así. Dicen que de cada error se aprende. Que no hay mal que
por bien no venga. Que lo que no te mata te hace más fuerte. Y una mierda. Id
con ese cuento a otra que yo ya no me lo creo, que las putadas son putadas y
nada más. No aprendes, no creces, tan solo sufres.
Hablo de la gente que deja heridas que nadie podrá
sanar. Hablo de la gente que nada suma,
que solo pasa por nuestra vida para restar. Aritmética emocional lo llaman.
Y es que a día de hoy contemplo solo dos maneras de ver la
vida.
Poner la ilusión en tu pasado. Vivir de los recuerdos.
Lamentarte de lo que hiciste, o peor aún, de lo que no hiciste. Refugiarte en
las lágrimas que derramaste y ser feliz únicamente escuchando en tu cabeza el
eco de unas carcajadas soltadas hace mucho. Dormir con la ilusión de que
aquellos viejos tiempos, que recuerdas como felices, vuelvan.
Ahora viene mi favorita.
Poner la ilusión en tu futuro. Vivir de la quimera de lo que
queda por venir. Que tu felicidad llegue al cumplir tus metas, tus sueños. Que
sean tus proyectos los que despierten en ti las ganas de luchar por los que ahí
siguen. Los que desde atrás gritan que sí puedes conseguirlo. Aquellos en los
que de verdad merece la pena depositar tu ilusión.
Si me preguntáis a mi os diré que aún veo el vaso mas medio vacío que medio lleno. Pero aprenderé, poco a poco, a soltar todos aquellos lastres que creí por imposible olvidar.

Estoy de acuerdo contigo en casi todo, pero discrepo cuando dices que de los errores o daños no se aprende. El sufrimiento como mínimo acaba haciéndote madurar. Y no digo que madurar sea bueno, realmente creo que todos preferiríamos tener una mente inocente y alegre antes que pasarlo mal, aún siendo conscientes. Pero son experiencias. Y después de reflexionar sobre ello durante largo tiempo, concluí que son las experiencias la mayor fuente de conocimiento. Ya sean vividas, escuchadas o leídas.
ResponderEliminarClaro está que cada quién tiene su forma de ver el mundo. Esta es solo mi humilde observación.
Por último quiero comentarte que he estado hojeando tu página y me ha gustado mucho, sobre todo esa última entrada (Querida Luna...) me ha dejado cautivada. Aunque te lo escribo aquí para ya no ser más pesada.
¡Un saludo de parte de esta nueva lectora!
Primero gracias por leerme y compartir conmigo
ResponderEliminarTe doy la razón en tu argumento y me encanta debatir mis ideas y pensamientos, creo es la mejor forma de aprender. Y si, es cierto que en muchas experiencias aprendemos, pero en otras tantas tan sólo nos toca sufrir. A lo largo de mi vida, al igual que todos, he pasado por diferentes fases y tristemente te diré que por desgracia no de todas he aprendido. Pero como siempre, esto es tan sólo una humilde opinión.
Respecto a la entrada de "Querida Luna..." quiero decir que ha tenido mucho éxito y ya aprovecho para dar las gracias a esa persona que eleva mi inspiración a su máximo exponente.
Gracias a él y a personas como tú aún sigo creyendo en esto, creyendo en mi.
¡Un saludo, espero poder seguir compartiendo historias!