viernes, 7 de diciembre de 2018

"Los ojos vidriosos esconden grandes secretos"

Fue lo que me dijo mi madre justo al verme. Parecía que mis ojos le relataban todo lo que yo pretendía ocultar detrás de mis excusas de cansancio.

No me preguntéis como lo hizo. Pero tuve la incipiente necesidad de seguir mirándolo hasta que ella lo entendiera. 

No tardó demasiado, ni siquiera cruzamos palabras, tan sólo me acompañó a mi habitación y me abrazó fuerte hasta que el dolor desapareció lentamente.




sábado, 27 de octubre de 2018

Destino

Dicen que estar enamorado es querer tener parte de la otra persona. Creer que él (o ella) es tan maravilloso que necesitas, irremediablemente, que forme parte de tu vida. 

Yo soy de las que discrepan. De las que creen que el amor es contemplar como se aleja y sonreír porque sabes que va a volver. De vivir deprisa, a gritos y a garras.

Y es ahí cuando frenas. Cuando te detienes un segundo a mirar a la otra persona, cómo una primera vez. ¿Por qué? Por qué él. 

Si todo funciona, no encontraras respuesta. Y será ahí, justo ahí, dónde te darás cuenta de que jamás debes de cambiar el camino.



domingo, 14 de octubre de 2018

Encontrar sin buscar

Buscaba una mirada valiente, que me quitara los miedos sin ni siquiera rozarme. Que convirtiera mi cuerpo en poesía si lo tocaban sus manos.

Y así fue.

Te encontré cuando dejé de buscarte, cuando ya casi había firmado el olvido. Me marcaste sin herirme y curaste, a besos, cada una de mis viejas cicatrices.

Y aquí sigo, a tu lado, perdiéndome en canciones que nunca esperé escuchar.


martes, 24 de abril de 2018

Fuera de mi


Te odio.
¿Por qué yo no puedo verlo?
Gritas fuerte, cállate.
Te odio.
Sal de mi cabeza, aléjate.
Deja de controlar mi vida.
¿Cuánto hace que llegaste? No consigo recordarlo
Te odio.
¿Distorsión? ¿Trastorno?
No quiero que vuelvas, no lo hagas.
A pesar de que nunca te hayas ido,
o no del todo.
Te odio.
Esfúmate. Piérdete.
Formas parte de mí, lo sé
Pero ahora no, déjame decidir,
sal de mi.
Te odio…






jueves, 4 de enero de 2018

Déjame decirte algo...

Posiblemente mi mayor virtud y mi mayor defecto vayan unidos de la mano. Se comprimen en un único sentimiento que de vez en cuando explota por cada poro de mi piel. Y así soy, imposible, un cóctel Molotov que explota sin que pueda controlarlo. 
Porque sentir como siento es la única manera que tengo 
de sacar fuera lo que tengo dentro.
Y si somos lo que sentimos, entonces pertenecemos a quién nos hace sentir.