Aquí, si. Porque hay cosas importantes, que deben permanecer y esta es una de ellas.
El éxito es frecuencia. La frecuencia con la que sales a la calle y te dices a ti mismo "una vez más". La frecuencia con la que superas tu última marca. La frecuencia con la que tus piernas dicen basta. Y sigues. Y vuelves a hacerlo.
La frecuencia con la que respiras hondo. Con la que te late el corazón. Con la que sonríes mientras lo haces. Con la que paras a contemplar el paisaje. Con la que en tu interior algo te grita: "un poco más". Aunque estés rendido, aprieta los puños, sigue. Y vuelves a hacerlo.
El éxito es frecuencia. Son ganas, son caídas, son una y mil piedras en el camino. Es superación, es sudor, es odiar y a amar algo con locura a la vez. Es dolor y tener en coraje para superarlo y seguir con él.
El éxito es olvidarse de los no puedo y convertirlos en metas que nunca pensaste que ibas a superar
Y tu, cariño, has seguido las instrucciones al pie de la letra. Así que no busques el éxito, hace mucho que lo conseguiste.
Ahora sólo hazlo de nuevo. Vuelve a conseguir, como siempre, todo lo que te propones.
Suerte, toda la suerte del mundo.

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